SE ABRE UNA NUEVA VENTANA, DESDE NUESTRO COLE, PARA DAR A CONOCER TODAS LAS ACTIVIDADES QUE SE VAN REALIZANDO A LO LARGO DEL CURSO.
OS DOY LA BIENVENIDA Y ESPERO QUE OS SEA DE UTILIDAD.

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MANIFIESTO

  • Soy una blogfesora porque mi bitácora se ha convertido en un mecanismo efectivo para aprender y enseñar.
  • Soy una blogfesora porque creo en la inteligencia colectiva de la blogosfera.
  • Soy una blogfesora porque considero que los weblogs son una herramienta poderosa de educación y mejoramiento continuo.
  • Soy una blogfesora porque predico las buenas nuevas de los weblogs y su poder para transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Soy una blogfesora porque me fascina aprender y poder compartir lo aprendido en la blogosfera.
  • Soy una blogfesora porque creo en el poder terapéutico de los weblogs.
  • Soy una blogfesora porque una de las tareas diarias a las cuáles me enfrento con seriedad y responsabilidad es la de bloguear.
  • Soy una blogfesora porque la práctica de bloguear me libera de la rutina y la normalidad de todos los días.
  • Soy una blogfesora porque mis “web feeds” son mi biblioteca personal preferida.
  • Soy una blogfesora porque considero que bloguear es una práctica espiritual.
  • Soy una blogfesora porque me nutro todos los días de la sabiduría de la blogosfera.
  • Soy una blogfesora porque bloguear es un camino con corazón.

50 años integrando y educando

50 años integrando y educando
Realizado por nuestra compañera Yolanda

lunes, 19 de abril de 2010

CENTENARIO DE MIGUEL HERNÁNDEZ


Querer, querer, querer:

ésa fue mi corona,

ésa es.


Nació como segundo hijo varón en una familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado. Pastor de cabras desde muy temprana edad, Miguel fue escolarizado entre 1915 y 1916 en el centro de enseñanza «Nuestra Señora de Monserrat» y de 1918 a 1923 recibe educación primaria en las escuelas del Amor de Dios; en 1923 pasa a estudiar el bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado por los jesuitas los que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo, aunque poco tiempo después cursa estudios de derecho y literatura. Mientras cuida el rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.